Reseña «El Rey Leon (2019)», demasiado hiperrealismo y pocos cocos

Reseña «El Rey Leon (2019)», demasiado hiperrealismo y pocos cocos

En 1994 cuando se estrenó la cinta original de El Rey Leon, Jon Favreau se encontraba apenas interpretando unos cuantos papeles de comedia, nadie pensaría en ese entonces que 25 años después sería el encargado de presentarle a las nuevas generaciones una nueva versión de uno de los clásicos más queridos del estudio, pero Favreau ha sabido ganarse a la industria, y es que luego de lanzar a la fama al Iron Man de Robert Downey Jr. y brindar una gran adaptación de El Libro de la Selva parecía la persona indicada para esta tarea.

Favreau en el apartado técnico no decepciona, se le nota el compromiso con la técnica y el perfeccionamiento de la misma, pero mientras en El Libro de la Selva podía ir más por la libre al tratarse de un clásico de la Edad Oscura de Disney, aquí debe ser más cauteloso y respetuoso con la historia.

Esa situación de respeto hacia el material original nos brinda dos aristas en una misma cinta, por un lado hay momentos que al transformarlos al hiperrealismo lucen simplemente espectaculares y nos dan una visión de la sabana africana digna del mejor documental de NatGeo, haciendo que sea digno de aplausos el trabajo que el director hace por construir los entornos naturales a partir del uso únicamente de pantallas verdes

Por otro lado esa misma técnica al ser tan severa limita las expresiones de los personajes principales, mostrándonos unos leones tan apegados a la realidad que apenas y les crees que puedan generar en ellos sentimientos de culpa, amor u odio. Esta limitación de movimientos también aplica para algunos momentos clave de la cinta en donde uno no puede más que sentir que parte de la magia original se ha perdido, especialmente en las secuencias musicales, “Yo quisiera ya ser el rey” y “Listos ya” palidecen bastante ante sus versiones originales. Pese a todo la cinta tiene varios puntos altos, sobre todo en aquellos donde se asemeja más a su contraparte animada.

En cuanto a los personajes hay que decir que los secundarios son quienes más sufren en esta adaptación, Rafiki apenas y es perceptible en la historia, Sarabi se nos muestra como una leona genérica más, pero quizá quien es más golpeado en esta adaptación es Scar, poco o nada se nos muestra de aquel león elegante y sarcástico que nos presentó la versión animada. En cuanto a Simba y Nala, se nos muestran igual que en la cinta animada, sin muchas modificaciones en sus dialogos.

Por suerte la aparición de Timon y Pumba no pasa desapercibida y se convierte en un gran rescate para una historia que de lo contrario pecaría de solemne (mención especial para Pumba bebe), el realizador además es consciente de la fuerza de estos comic relief y los dota de nuevos diálogos que le dan de alguna forma un aire de frescura a una historia por demás conocida.

Puede que esta nueva versión no tenga el impacto que desea en las nuevas generaciones, pero sin duda servirá para introducirlos a un gran clásico de Disney.